miércoles 7 de octubre de 2009

Fin de temporada de Econocosas

Tras dejar de escribir en El Blog Salmón me centré en dos blogs temáticos: Euros y Balones (sobre economía del deporte) y Otra Economía (sobre responsabilidad empresarial). Como siempre aparecían cosas sobre las que me apetecía escribir que no se podían encuadrar en ninguna de los dos, decidí crear el blog Econocosas como si fuera un cajón de sastre. Pero dadas las afinidades entre la temática de Otra Economía y Econocosas he decidido “congelar” este último y abrir el primero a temas de economía y finanzas.

Animo a todos los lectores del blog a darse una vuelta por Otra Economía donde volverán a encontrar muchos de los temas tratados aquí junto a cuestiones empresariales que espero resulten de interés y con una asiduidad (espero) mayor.

Para aquellos que tengan a Econocosas suscrito en su lector de feeds les animo a suscribirse a Otra Economía en la siguiente dirección: http://feeds.feedburner.com/OtraEconomia.

En estos dos años de vida las cinco entradas más visitadas han sido:

- Los Simpsons enseñan economía

- ¿Tarjeta de crédito o de débito para irse de vacaciones?

- Las tesis más cortas

- Países sin moneda y monedas sin países

- Freakonomics: de administrar escasez a gestionar incentivos

Como no todo es la audiencia, me gustaría citar otras cinco entradas destacadas:

- Monedas con varios emisores

- La crisis contada como un cuento de hadas

- Cómo afecta la crisis a los bancos centrales

- ¿Existe límite a la deuda pública?

- Humor económico

¡Os espero en Otra Economía!


miércoles 10 de junio de 2009

El Dólar herido que reina en el comercio internacional

Estos últimos tiempos han sido fatales para el dólar que está perdido valor frente a la mayoría de monedas.



Pero a pesar de esto sigue siendo la principal moneda de reserva del mundo.


¿Por qué? Probablemente porque es la moneda más utilizada en el comercio exterior y después de todo esa es la función de las monedas, ¿no?


Lo que sí resulta llamativo es por qué el dólar es la principal moneda en el comercio internacional. Es cierto que Estados Unidos es el mayor importador del mundo pero la capacidad compradora de la Unión Europea y China también es relevante y sus monedas no tiene el papel del dólar. Tal vez sea porque se trata de un mercado en el que importe mucho el puesto que se ocupe y no sólo el valor absoluto. Sería el equivalente al juego en el que el primero se lo lleva todo. Eso explicaría el uso del Euro como moneda de reserva al poco de su implantación en una cantidad mucho mayor que al de las monedas que sustituía en su conjunto.

lunes 20 de abril de 2009

Monedas con varios emisores

En la actualidad subsisten casos en los que empresas privadas emiten monedas de carácter oficial. La emisión de billetes por parte de los estados fue algo paulatino. En la España del siglo XIX había tres bancos emisores de moneda: Banco de San Fernando, Banco de Isabel II y el Banco de Barcelona. No fue hasta 1874 cuando se otorga el monopolio de la emisión de moneda al Banco de España que de aquella tenía accionistas privados y públicos en su capital. No fue hasta 1962 cuando se nacionalizó.

La historia de otros bancos centrales es similar. En 1844 el Banco de Inglaterra accedió al monopolio de emitir moneda contra sus reservas de oro. A partir de esa fecha el resto de los bancos sólo podían emitir dinero por el mismo importe de las reservas que tuvieran de moneda emitidas por el Banco de Inglaterra. A partir de la década de 1930 ningún otro banco inglés o galés emitió moneda. En 1946 la totalidad de su capital pasó a manos del gobierno británico.

Pero en otros territorios británicos los bancos privados siguen emitiendo moneda aunque bajo la normativa del Banco de Inglaterra. Es el caso de tres bancos escoceses (Royal Bank of Scotland, Bank of Scotland y Clydesdale Bank) que emiten la libra escocesa. En Irlanda del Norte existen cuatro bancos privados que emiten libras: Bank of Ireland, First Trust Bank, Northern Bank y Ulster Bank.

Un caso similar ocurre en las antiguas colonias europeas en China. El Hong Kong Dólar es emitido siempre que se cuente con reservas equivalentes en dólares norteamericanos por tres bancos privados: HSBC, Standard Chatered y BoCHK (éste último filial del semipúblico Bank of China). El Pataca de Macao fue históricamente emitido por el Banco Nacional Ultramarino, institución financiera creada por Portugal para sus colonias. En la actualidad es un banco comercial controlado por el grupo público Caixa Geral que sigue emitiendo la moneda de Macao siempre con respaldo de reservas de dólares de Hong Kong. Después de la descolonización, el Pataca pasó a ser emitido también por el banco comercial semipúblico Bank of China.

A pesar de tener diferentes emisores, cada moneda tiene un único valor. Esto es debido a que el billete sirve como medio de intercambio pero la unidad de medida es común. Es lo contrario que ocurre con los derechos especial de giro del FMI que no existen como billetes pero que sí son utilizados como unidades de medida de precios por el Canal de Suez en el tránsito de buques, por la Unión Postal Universal para las tarifas internacionales y establecer las responsabilidades civiles del tráfico aéreo y marítimo.

Más en Econocosas:

lunes 13 de abril de 2009

200 años que cambiaron el mundo

En los dos últimos siglos las condiciones de vida han mejorado en todo el mundo aunque no de igual manera para todos los países.

sábado 28 de marzo de 2009

Vender duros a seis pesetas cuando escasean las monedas

Durante el año pasado, Argentina sufrió una grave escasez de monedas. Esto provocó importantes trastornos en el pago de pequeñas compras como las realizadas en los kioskos o en el transporte público. La escasez provocó que se diera la vuelta al dicho español de vender duras a cuatro pesetas y se produjera ventas de duros a seis pesetas.

A los comercios no les quedó más remedio que abastecerse de monedas en el mercado negro donde se vendían por un 3% por encima de su valor nominal (se entregaban 100 pesos en billetes por 97 pesos en monedas). Otra solución consistió en dar la vuelta de la compra en caramelos.

Desde los medios de comunicación se plantearon varias causas del fenómeno. La posibilidad de que el valor nominal de las monedas fuera inferior al valor del metal no era consistente ya que, a pesar de la elevada inflación argentina, todavía no llegaba a ser rentable fundir las monedas. Más allá de las típicas teorías conspiratorias, la causa de desabastecimiento era tan sencillo como que el banco emisor argentino no había producido suficientes monedas para atender la demanda.

La razón por la que se incrementó la demanda de monedas fue el incremento de los precios. Este aumento en las pequeñas compras no desincentivó el consumo como probablemente lo hizo en las compras de mayor importe. Esto provocó que en el mix de utilización de dinero se incrementara el de monedas y disminuyera el de billetes de alto valor. Como el banco emisor no ajustó su producción al cambio de ese mix de la demanda se provocó la escasez.

La situación se resolvió mediante la emisión de mayor número de monedas por el banco central y por la introducción de tarjetas electrónica para el pago de los pequeños importes del transporte público. El uso de tarjetas de pago reduce considerablemente el coste del pago. Así se aumentó la oferta y se redujo la demanda para alcanzar el equilibrio.

Realmente el caso argentino no es novedoso. Un año antes ocurrió en Guatemala. El denominado gran problema del cambio pequeño se ha producido en varios ocasiones a lo largo de la historia. Así en la Gran Depresión se utilizaron patas de conejo, discos de madera y conchas como moneda. Durante en la Inglaterra de la revolución industrial, la Royal Mint había atendido las necesidades de la nobleza hasta ese momento pero fue incapaz de atender la explosión de demanda provocada por los nuevos negocios de la creciente burguesía y su mano de obra.

La popularidad de los economatos de las empresas era motivada por el deseo de ahorrar el uso de moneda en el pago de retribuciones. Ante esta situación, George Selgin nos cuenta en su Good Money la historia de una veintena de emprendedores que se decidieron a acuñar monedas privadas para atender esa demanda insatisfecha. Compitieron entre ellas para ganarse el favor del público generando confianza, permitían su canje por oro, facilitando su identificación con atractivos diseños e introduciendo innovaciones que dificultaran su falsificación. Posteriormente la empresa pública Royal Mint paso a ser el único proveedor de monedas. Curiosamente en la actualidad los billetes son fabricados por la compañía privada De La Rue.

martes 3 de marzo de 2009

La crisis contada como un cuento de hadas

Érase una vez en un país no muy lejano una joven crédula llamada Consuminicienta que no tenía suficientemente dinero para comprar todas las cosas encantadoras que quería. Pidió ayuda a su hada madrina, la cual llamó a un hombre llamado Botinskin que afirmaba poder convertir paja en oro hilándola. Botinskin envió la fórmula al hada madrina para hacer ese hechizo. Pero fue escrita con una letra tan diminuta, tan diminuta que le costaba verla. Por lo que el hada no lo leyó, confiando que la Comisión Nacional del Mercado de los Hechiceros la hubiera verificado.

Ante la posibilidad de obtener una gran rentabilidad con el hechizo, la hada madrina compró toda la paja que había en el mercado y también se comprometió a comprar a los granjeros las siguientes cosechas a través de un contrato de futuro. Tan satisfecha estaba con los negocios que estaba haciendo que accedió a prestar a Consuminicienta el dinero que precisaba para ir a una fiesta a la que estaba invitada. Pero no sólo le dio ese dinero, sino que le concedió el 125% del dinero que necesitaba. Y fue así como Consuminicienta logró comprar un carísimo traje de fiesta, un palacio y un Mercedes. El resto del dinero lo gastó en Dom Perignon.

El primer pago del préstamo debía efectuarse a medianoche. Cuando sonaron las campanadas, Consuminicienta no tenía dinero para hacer frente a ese pago. Entonces las agencias de rating calificaron su deuda como calabaza. Cuando los inversores que habían depositado su dinero en Botinskin y en la hada madrina se enteraron de la noticia corrieron raudos y veloces a sus cajas fuertes para recuperar sus ahorros. Pero no encontraron más que paja ya que el hechizo para convertirlo en oro nunca había funcionado.

Cuando todo parecía perdido, llegaron los Reyes Magos y dieron regalos a todo el mundo: a los inversores, a la hada madrina, a Botinskin y, por supuesto, a Consuminicienta. Todos fueron felices hasta que seis meses más tarde, Consuminicienta recibe el extracto de su tarjeta de crédito. Ahí descubre que todos los regalos que repartieron los Reyes Magos los habían pagado con un préstamo a su nombre que tendrá que pagar durante muchos y muchos años. De esta manera Consuminicinta pasará el resto de su vida más pobre que cuando comenzó el cuento.

Adaptación libre de Tim Harford via Freaknomics

lunes 23 de febrero de 2009

Cómo afecta la crisis a los bancos centrales

Existe una corriente de opinión que sitúa el origen de la crisis en 2001 cuando el por entonces Gobernador de la Reserva Federal, Alan Greenspan, aplica una fuerte rebaja de los tipos de interés para contrarrestar el fuerte descenso de los mercados financieros derivados del pinchazo de la burbuja tecnológica. Ese descenso no provocó un incremento del IPC debido a que los recursos se dirigieron a bienes de inversión como acciones, inmuebles o deuda. La revalorización de éstos también supusieron una pérdida de valor de la moneda pero no provocaron reacción alguna.

La actual crisis ha tenido especial mella en el sistema financiero y ha provocado importantes cambios en los balances de los bancos centrales. La consultora Cumberland ha publicado tres gráficos que muestran esos cambios en la Reserva Federal, Banco de Inglaterra y Banco Central Europeo.



Podeis pinchar para verlos con más detalle. A primera vista se puede ver el Banco de Inglaterra es el que más ha incrementado su balance y la Reserva Federal la que más ha variado su composición.

lunes 16 de febrero de 2009

Nos gusta lo caro

Introducir un producto nuevo en el mercado a competir con otros análogos es una tarea ardua. Si se saca al mismo precio o más caro, los clientes preferirán las marcas establecidas al ser ya conocidas. Si se marca un precio más barato, los clientes pueden identificar el producto con una baja calidad.

Esa preferencia por lo caro como sinónimo de lo bueno no es sólo una idea generalizada sino que ha sido objeto de un experimento científico. En la Universidad de Standord descubrieron que al hacer una compra cara obtienes genuino placer, incluso aunque lo comprado no valga su precio.

El diseño del experimento consistió en someter a los sujetos, a scaners cerebrales mientras se les daban diversos vasos de vino, con precios asignados al azar. El hecho es que todos los vinos eran el mismo, pero los resultados indican que los sujetos activaban más los centros de placer al beber el vino que se les indicaba que era más caro.

En el blog Entre cafés encontramos las conclusiones del estudio:

Nuestros resultados muestran que incrementar el precio del vino, incrementa los informes subjetivos del placer ante el sabor, así como la actividad mental dependiente de oxigeno en el cortex frontal, una zona que se piensa que por lo general está relacionada con el placer durante las experiencias. Esto provee de evidencias acerca de la capacidad del marketing para crear correlaciones neuronales entre experiencias de placer y mecanismos que los provocan.


Más en Stumbling and Mumbling

martes 3 de febrero de 2009

Crisis con humor

La actual crisis ha permitido a muchos humoristas gráficos mostrar su ingenio:








Más en Econocosas: Explicaciones divertidas de la crisis sub-prime

martes 2 de diciembre de 2008

Luis del Rivero y Bruno Figueras a Ajuste de cuentas



“Ajuste de cuentas” es un programa de Cuatro presentado por Vicens Castellano en el que en un formato de reality se puede ver como diversas familias muestran su incapacidad para ver la realidad y enfrentarse a la trampa que supone el endeudamiento. Los consejos que da el programa son sencillos: ganar más y gastar menos. La dificultad reside que en la mayoría de casos la gente prefiere primero gastar más. Por eso recurren a la deuda, gastar ahora, lo que les obliga a trabajar más después pagarla.

Se puede pensar que las familias que acuden a ese programa son casos aislados fruto del desconocimiento o inexperiencia. Pero esa es también la historia de Sacyr, la empresa de Luis Rivero, que cuando ya estaba muy endeuda compró nada más ni menos que el 20% de Repsol con un fuerte apalancamiento. Una inversión sin ninguna relación su actividad ordinaria y que hizo que su endeudamiento fuera desorbitado. El descenso de la actividad constructora se ve ahora agravada por la caída de la cotización de la petrolera y la enorme deuda que está llevando al borde del precipicio a Sacyr,

Algo que ocurre frecuentemente con las familias que acuden a “Ajuste de cuentas” es que a pesar de la difícil situación en la que se encuentran fruto de su mala gestión pasada, son incapaces de reconocer sus errores y proclaman que volverían actuar de la misma manera. Pero tampoco eso es exclusivo de estas familias. Bruno Figueras, presidente de Habitat, empresa que ha presentado recientemente concurso, ha declarado que volvería a comprar la división inmobiliaria de Ferrovial con la enorme deuda que le supuso asumir. Se tiene que ver con preocupación que personas teóricamente capacitadas para gestionar grandes empresas no hayan aprendido de los errores cometidos.

Pero no sólo las familias y las empresas son responsables de la situación por las que pasa nuestra economía. No son menos responsables los bancos y cajas que concedieron esas operaciones a pesar de ser en su mayoría inviables y en todos los casos de un riesgo elevadísimo que ninguna entidad cauta debería haber asumido. Y de haber incurrido en casos de irresponsabilidad manifiesta como destapó el antisistema que logró préstamos por importe de 492.000€, a pesar de no tener ninguna propiedad ni ningún aval, que terminaron en impago. Por todo ello no es de extrañar la desconfianza de los depositantes en la política de concesión de riesgos de las entidades bancarias.